El libro invitado

En este espacio iremos compartiendo contenido de diversos libros, en esta ocasión toca el turno al pequeño gran libro del Santo Papa Juan Pablo II «Totus Tuus» en el que nos dedica lo que llamó párrafos urgentes en torno a variados temas, de los cuales reproduciremos algunos.

San Juan Pablo II, el Papa que amó a México

Primer apartado: Aborto

Quien negare la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida aunque todavía no nacida,cometería una gravísima violación al orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente.

Se minaría el mismo fundamento de la sociedad. ¿Qué sentido tendría hablar de la dignidad del hombre, de sus derechos fundamentales, si no se protege a un inocente, o se llega incluso a facilitar los medios o servicios, privados o públicos, para destruir vidas humanas indefensas? (España).

Por eso la Iglesia condena como ofensa grave a la dignidad humana y a la justicia las maniobras para recortar de manera indiscriminada la libertad de los cónyuges respecto a la transmisión de la vida y a la educación de los hijos. (Portugal).

Vivís en una sociedad en la que se asegura un alto grado de defensa de la libertad y de la dignidad humana. Estad agradecidos por ello, pero no permitáis que, en nombre de la libertad, se propague una laxitud que permita disponer de la inviolabilidad de la vida de cada hombre, incluido el que aún no ha nacido.

Como esposos, estáis llamados a una paternidad respnsable. Pero esto significa que vuestra planificación familiar debe ser tal que respete las normas y criterios éticos. Es lo que ha subrayado el último Sínodo de los Obispos. Con gran vehemencia quisiera recordaros hoy especielmente, dentro de este contexto, las siguentes palabras: Eliminar una vida que aún está por nacer no es un medio legítimo de planificación familiar. (Alemania)

Entre tales derechos hay que destacar también, como prioritarios, el derecho de los padres a tener los hijos que deseen, recibiendo al mismo tiempo lo necesario para educarlos dignamente, y el derecho a la vida del que ha de nacer. (Brasil).

Todo ideal que intente destruir la vida humana en el seno materno, no sólo viola la sacralidad de un ser humano que vive, crece y se desarrolla, oponiéndose así a Dios, sino que también ataca a toda la sociedad minando el respeto por la vida humana. (Filipinas).

Por eso digo a todos que tengáis un absoluto y sagrado respeto a la sacralidd de la vida humana ya desde el primer momento de su concepción. El aborto, como declara el Concilio Vaticano II, es un “crimen abominable” (Gaudioum et spes 51). Atacar una vida que todavía no ha visto la luz en cualquier momento de su concepción es minar la toatalidad del orden moral, auténtico guardián del bienestar humano. La defensa de la absoluta inviolabilidad de la vida todavía no nacida forma parte de la defensa de los derecos y de la dignidad humana. (Irlanda).

Si se rompe el derecho del hombre a la vida en el momento en que comienza a ser concebido dentro del seno mateno, se ataca indirectamente todo el orden moral que sirve para asegurar los bienes inviolables del hombre. La vida ocupa entre éstos, el primer puesto.

La Iglesia defiende el derecho a la vida, no sólo en consideración a la majestad del creador, que es el primer Dador de esta vida, sino también por respeto al bien esencial del hombre. (Polonia).

Habéis reiterado de modo efectivo la posición de la Iglesia respecto del aborto, la esterilizaión y la contracepción. Nuestra fidelidad en mantener la enseñanza de la Iglesia contenida en la Encíclica Humanae vitae ha sido la expresión de vuestra solicitud pastoral y de vuestra profunda adhesión a los valores integrales de la persona humana. (Kenia).

Segundo apartado: Cultura

La cultura tiene como fin esencial promover el ser del hombre y proporcionarle los bienes necesarios para el desarrollo de su ser individual y social. La cultura, cultivo del hombre en todas sus facultades y expresiones, no es solamente promoción del pensamiento o de la acción, sino que es también formación de la conciencia. Hacer cultura es dar al hombre, a cada hombre y a la comunidad de los hombres, dimensión humana y divina, es ofrecer y comunicar al hombre esa humanidad y esa divinidad que manan del Hombre perfecto, del Redentor del hombre, Jesucristo.

Hacer cultura es dar al hombre, a cada hombrey a la comunidad de los hombres, dimensión humana y divina, es ofrecer y comunicar al hombrte esa humanidad y esa divinidad que manan del Hombre perfecto, del Redentor del hombre, Jesucristo.

La verdadera cultura es la humanización, mientras que la no-cultura y las falsas culturas son deshumanizadoras. Por eso mismo, en la elección de la cultura el hombre compromete su destino. (Brasil)

Este concepto de cultura está basado en una visión integral del hombre, cuerpo y espíritu, perosna y comunidad, como ser racional y como ennoblecido por el amor. (Japón)

La Iglesia respeta verdaderamente la cultura de cada pueblo. Al ofrecer el mensaje del Evangelio, la Iglesia no trata de destruir o abolir lo que es bueno y hermoso. En realidad, reconoce numerosos valores culturales y con la fuerza del Evangelio purifica e incluye en el culto cristiano algunos elementos de los usos populares. La Iglesia viene a traer a Cristo, no viene a traer la cltura de otra raza. (Nigeria)

En efecto, la persona humana no podrá desarrollarse plenamente, tanto a nivel individual como social, si no es mediante la cultura.

La cultura proviene del hombre. Él recibe gratuitamente de la naturaleza un conjunto de capacidades, de talentos como los llama el Evangelio, y, con su inteligencia, su voluntad y su trabajo, le compete desarrollarlos y hacerlos fructificar.

Históricamente, cada sociedad, cada nación, cada pueblo procuró elaborar un proyecto humano, un ideal de humanbidad según el cual se plasmasen los cuidadanos, atribuyendo, de manera general, la primacía a los valores del espíritu.

El objetivo de la verdadera cultura por tanto, es hacer del hombre una persona, un espíritu plenamente desarrollado, capaz de llegar a la perfecta realización de todas sus capacidades. No hay por tanto, contradicción entre la cultura y la fe, conforme recalcó insistentemente el concilio ecuménico Vaticano II; al contario, puede haber recíproca iluminación y enriquecimiento.

De aquí se deduce una particular responsabilidad de los científicos cristianos y de las instituciones católicas de enseñanza superior: la de contribuir a eliminar un gran desequilibrio entre la cultura general y la profundización de la fe, que en no pocos casos, parece haberse anquilosado precozmente, con inevitables repercusiones en el comportamiento cristiano y en la presencia en el mundo.

Sabéis bien lo grata que es a la Iglesia la cultura y todo lo que se relaciona con su promoción. Está sumamente interesada por la cultura, porque sabe muy bien lo que significa el hombre. (Portugal)

La cultura es la expresión del hombre, es la confirmación de la humanidad. El hombre la crea y, mediante ella, el hombre se crea a sí mismo. Se crea a sí mismo con el esfuerzo interior del espíritu, del pensamiento, de la voluntad, del corazón. Y, al mismo tiempo, crea la cultura en comunión con los otros. La cultura es la expresión del comunicar, del pensar juntos y del colaborar juntos los hombres. Nace del servicio al bien común y se convierte en bien esencial de las comunidades humanas. El orden moral está en la base de toda cultura humana. (Polonia)

Todos nosotros somos responsables de esta cultura y se nos exige nuestra colaboración para que la crisis sea superada. También en la cultura técnica puede el hombre permenecer libre, tal como corresponda a su dignidad; es más, el sentido de esta cultura tiene que ser precisamente el acrecentar en él la libertad.

Nuestra cultura está impregnada en todos sus sectores de una ciencia que procede de una perspectiva funcional. Esto vale también para el sector de los valores. de las normas y, sobre todo, de la orientación espriritual. (Alemania)

Tercer apartado: Persona

El hombre se pone contra el hombre, una clase contra otra clase, en conflictos inútiles. Los emigrantes y las personas de distinto color, religión o cultura sufren discriminación y hostilidad. El corazón del hombre está inquieto y turbado. El hombre conquista el espacio, pero está inseguro de sí mismo, está incierto sobre la dirección en que camina.

Toda vida humana es querida por nuestro Padre de los cielos y forma parte de su plan de amor. (Gran Bretaña)

Aliento de corazón a todos los encargados del bienestar de sus hermanos los hombres a hacer de la persona humana el verdadero criterio de todos los esfuerzos por el desarrollo. Los proyectos de desarrollo deben tener siempre un rostro humano. No pueden ser reducidos a un empeño puramente económico y materialista. La persona humana debe ser siempre la medida de las posibilidades y del éxito de un programa económico o social. El progreso por esto no puede ir separado de la dignidad de la persona humana ni del respeto a sus derechos fundamentales. En aras del progreso, del progreso total, ha de ser rechazado todo aquello que es indigno de la libertad y de los derechos humanos del individuo o de todo el pueblo. Así, hay que rechazar elementos tales como la corrupción, el soborno, el apropiamiento de los fondos públicos, la opresión del débil, la insensibilidad hacia el pobre y el impedido. Participación en la vida política del país, libertad de religión, de lelnguaje, de asociación, protección del sistema judicial para su buen funcionamiento, respeto y promoción de los valores espirituales y culturales, amor a la verdad: estos son los elementos para un progreso verdadero y plenamente humano.

Que vuestro ejemplo brille ante todo el mundo: abogad en favor de la vida. No aceptéis la mentalidad contraria a la vida enraizada en «una corrupción de la idea y de la experiencia de la libertad, concebida no como la capacidad de realizar la verdad del proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, sino como una fuerza autónoma de autoafirmación, no raramente contra los demás, en orden al propio bienestar egoísta» (Familiaris consortio 6). (Nigeria)

Es esta persona la que se encuentra frecuentemente amenazada y hambrienta, sin vivienda y trabajo decentes, sin acceso al patrimonio cultural.

Cuando hablamos de derecho a la vivienda, a la educación, a la salud, al trabajo, a la responsabilidad campartida en la vida de la nación, hablamos de la persona humana. Es esta persona humana la que la fe nos hace reconocer como creada a imagen de Dios y destinada a una meta eterna.

Todos los seres humanos deberían valorar la individualidad de cada una de las personas como criatura de Dios, llamada a ser hermano o hermana de Cristo en virtud de la encarnación y redención universal.

Todo lo que vosotros hacéis por la persona humana, detendrá la violencia y las amenazas de subversión y desestabilización. (Estados Unidos)

En vosogtros encuentro personas humanas y sé que toda persona humana corresponde a un «pensamiento» de Dios. En tal sentido, todo ser humano es fundamentalmente bueno y hecho para la felicidad. (Brasil)

La persona humana tiene una necesidad que es aún más profunda, un hambre que es mayor que aquella que el pan puede saciar -es el hambre que posee el corazón humano de la inmensidad de Dios-. (Paquistán)

Yo os invito paralelamente, queridos amigos, a tomar conciencia de la dignidad de vuestra vida, que ha sido santificada por Cristo y rescatada por Él en los misterios de su Encarnación y de su Redención, y a hacer de ella, también vosotros, una ofrenda agradabla a Dios imprimiendo en ella el sello de la oración y del amor. Esta pespectiva transformará ya desde dentro vuestra vida y os hará participar de la santidad de Cristo. (Rep. Pop. del Congo) sic

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